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¿ChatGPT, Gemini o Claude? Cómo elegir la IA para los datos de tu empresa
No hay una ganadora fija: las tres mejoran cada pocos meses y las comparativas caducan enseguida. Elige por criterios que cambian menos: las condiciones de cada empresa de IA para los datos, cómo responde a tus propias preguntas de prueba, cuánto consume para tu volumen y qué relación tienes ya con cada una. Y deja la puerta abierta a cambiar más adelante.
¿Por qué no sirve un ranking?
Las clasificaciones que circulan miden pruebas generales: problemas de matemáticas, exámenes, programación. Son útiles para quien desarrolla IA, pero dicen poco de cómo responderá a «¿qué obras llevan más de un 10 % de desviación sobre presupuesto?» con tus datos delante. Y cada empresa de IA publica versiones nuevas con frecuencia, y la que hoy sale primera puede no serlo en primavera.
Lo que sí se puede comparar con calma son cosas más estables: qué condiciones ofrece cada una para los datos de una empresa, cómo se comporta con tus preguntas y qué te cuesta usarla.
Tampoco ayuda mucho la opinión de un conocido que usa una de ellas en casa. El chat personal y el uso con los datos de una empresa, a través de una instalación con permisos y referencias, son situaciones muy distintas.
Primer criterio: las condiciones para los datos
Antes de mirar lo bien que redacta, mira qué hace con lo que recibe. Son condiciones de la empresa de IA para su servicio de empresas y desarrolladores, y pueden cambiar, así que conviene leerlas para tu caso concreto:
- Si usa lo que recibe para entrenar sus sistemas, y si se puede desactivar.
- Cuánto tiempo guarda las peticiones y para qué.
- En qué región procesa y guarda los datos, y si se puede elegir.
- Qué contrato de tratamiento de datos ofrece y con qué otras empresas trabaja para prestar el servicio.
Lo revisamos contigo antes de empezar. Qué exige la ley en tu caso depende de los datos que vayas a consultar, y conviene contrastarlo con quien te asesore.
Segundo criterio: cómo responde a tus preguntas
Lo que más cuenta es la prueba con tus propias preguntas. Se prepara un juego de preguntas reales de tu equipo, de las que ya conoces la respuesta, y algunas con trampa: preguntas sin datos suficientes, o con una premisa falsa. Se envía exactamente la misma información autorizada a cada IA y se compara:
- Si acierta la cifra y la explica bien.
- Si cita de dónde sale cada dato.
- Si dice «no hay datos suficientes» cuando no los hay, en lugar de rellenar.
- Si el tono y la extensión encajan con quien va a leer la respuesta.
¿Cómo queda una prueba así?
Otro criterio que se nota a diario: la forma de responder
Las tres escriben en español, pero cada una tiene su estilo: más escueta o más explicativa, más formal o más cercana. Importa más de lo que parece. Un jefe de almacén que consulta desde el muelle quiere una lista corta; una directora financiera puede querer el razonamiento completo. Parte de eso se ajusta con las instrucciones que da el sistema, igual con cualquiera de ellas; otra parte es el carácter de cada IA, y se ve en las pruebas.
Fíjate también en cómo se maneja con el vocabulario de tu sector: «portes debidos», «certificación de obra», «parte de trabajo», «ruta de reparto». Si una lo entiende a la primera y otra necesita explicaciones, lo notarás cada día.
Tercer criterio: consumo y cuentas que ya tienes
La IA se paga por uso, según la cantidad de texto que recibe y que devuelve, y el consumo se factura a tu empresa directamente con tu cuenta. Las tarifas de cada empresa de IA son públicas y cambian, así que lo útil es estimarlas con tus propias preguntas de prueba y tu volumen previsto. Dentro de cada empresa de IA suele haber varias versiones, unas más capaces y otras más económicas, y a menudo la económica basta para buena parte de las preguntas.
También cuenta la relación que ya tienes. Si tu empresa ya tiene contrato con una de ellas por otros servicios, puede simplificar la parte administrativa. No es obligatorio: la cuenta de IA es independiente del resto de herramientas que uses.
Lo que no depende de la IA que elijas
Los permisos, las definiciones acordadas, la selección de datos antes del envío, las referencias de cada respuesta y el registro están en el sistema, no en la IA. Por eso cambiar de IA no obliga a rehacer nada de eso, y por eso la elección no tiene que ser para siempre. Antes de cambiar, se repiten las pruebas con las mismas preguntas; si alguna función no estuviera disponible con la nueva, te lo diríamos antes.
Preguntas frecuentes
¿Cuál recomendáis vosotros?
La que mejor responda a tus preguntas de prueba con unas condiciones que te encajen. Trabajamos con las tres y preferimos que lo decidas con tus datos delante.
¿Puedo usar dos IA a la vez?
Se puede plantear, por ejemplo una para preguntas sobre documentos y otra para cifras, pero complica las pruebas y el control del consumo. Normalmente es más sensato empezar con una.
¿Qué pasa si la IA elegida cambia sus condiciones?
Se revisan de nuevo y, si dejan de encajar, se puede cambiar de IA. La instalación no depende de una sola, y antes del cambio se repiten las pruebas.